Quiénes somos
Sobre el
proyecto
Trabajamos para diseñar e implementar una metodología participativa cualitativa de evaluación exploratoria de suelos degradados basada en un modelo de ciencia ciudadana. Esta metodología incluirá una serie de etapas, las cuales van desde un primer acercamiento de las personas afectadas al tema de los suelos degradados hasta la producción y evaluación de datos científicos exploratorios respecto a estas.
Cada una de estas etapas estará enfocada en balancear el desarrollo de investigación exploratoria de alta estándar con amplios niveles de participación ciudadana, buscando producir tanto estimaciones cualitativas sólidas como una comunidad que conozca y entienda las implicancias de estas.
Como ubicación para la implementación experimental de esta metodología se ha seleccionado a la Región de Atacama, debido a la conocida alta concentración de suelos degradados en este sector.
Esta iniciativa estará a cargo de un equipo multidisciplinario de investigadores bajo la dirección de Sebastián Ureta, académico de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago. Las instituciones participantes, son el Núcleo Milenio de Investigación en Energía y Sociedad (NUMIES), la Universidad del Desarrollo, la ONG Suelo Sustentable, actores en terreno en la Región de Atacama y el Rensselaer Polytechnic Institute (EEUU).
Como resultados se espera producir
- Una metodología describiendo paso a paso un procedimiento para evaluar cualitativamente la degradación de suelos basada en ciencia ciudadana
- Una serie de tecnologías de bajo costo y fuente abierta para la evaluación de la degradación de suelos, en particular fertilidad y presencia de mtales pesados
- Resultados de la aplicación experimental en la Región de Atacama.
El proyecto se ha iniciado en agosto de 2018, con financiamiento de la Iniciativa Científica Milenio (fondos PME 2018) y del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, CONICYT (proyecto 1170153). Se espera que concluya en el primer semestre de 2020 con un proceso de difusión internacional de la iniciativa y sus instrumentos, de manera que pueda ser utilizada por diversas comunidades afectadas por la degradación de suelos a nivel mundial.
Cuando se observa este problema desde una perspectiva internacional, sin embargo, es evidente que existen caminos alternativos para empezar a enfrentar el problema de los suelos degradados en Chile. Dentro de estos, el que aparece como especialmente prometedor son las iniciativas conocidas como de “ciencia ciudadana”. La ciencia ciudadana es usualmente entendida como “el trabajo científico llevado a cabo por miembros del público general, usualmente en colaboración o bajo la dirección de científicos profesionales e instituciones científicas” (Elam & Bertilson, 2003).
Con respecto al problema de la degradación de suelos, el impacto de las iniciativas de ciencia ciudadana se ha incrementado últimamente dada la disponibilidad de kits y hardware científico de bajo costo para su uso en proyectos científicos ciudadanos, especialmente enfocados en la evaluación y el monitoreo de contaminación. El uso de estos equipos permite que las implementaciones científicas ciudadanas se conviertan no solo en ejercicios de participación, sino también en productores de datos científicos, algo especialmente relevante en asuntos que aún no se han investigado a cabalidad como la degradación de suelos en Chile.
Una de las consecuencias más negativas de nuestro modelo actual de producción industrial son múltiples formas de degradación ambiental, las cuales afectan el bienestar y biodiversidad de áreas aledañas a sectores industriales. En particular, la degradación de suelos por procesos como la pérdida de nutrientes y la contaminación por metales pesados se ha transformado en décadas recientes en uno de los problemas ambientales más apremiantes de Chile.
Después de décadas de abandono, desde mediados de la pasada década el Estado chileno ha estado desarrollando los primeros instrumentos oficiales para evaluar suelos degradados, especialmente aquellos potencialmente contaminados, con vistas a una futura remediación de los casos más críticos.
Las primeras aplicaciones experimentales de estos instrumentos, sin embargo, han evidenciado una serie de problemas. Dentro de estos destacan:
- Su muy alto costo, en particular debido a que implican la necesidad de usar equipamiento analítico sofisticado
- La casi total ausencia de mecanismos de participación ciudadana, derivado de lo cual las comunidades afectadas no tienen forma de involucrarse en el proceso.
Estas limitantes, entre varias otras, han resultado que hasta el momento el uso de estos instrumentos haya sido en extremo limitado, teniendo poco efecto en la mejora real de la situación ambiental de comunidades viviendo en la cercanía de fuentes industriales.